
Por: El Perrito de Víctor
A finales de los ochenta y principios de los noventa el perrito redactor leía religiosamente las “sagradas escrituras”. Cada semana, sin falta, pasaba por los puestos de los portales del Palacio Municipal para adquirir sus ejemplares de las revistas Banda Rockera, Sonido y Conecte.
Resultará difícil de creer para la gente de menos de 20 años que existió una época en que no existía internet y que la única manera de saber de las novedades musicales era, precisamente, a través de las mencionadas revistas.
¿Cómo tocaba una nueva banda?, ¿como Caifanes?, ¿como la Maldita?, ¿Cómo el Tri?, ¿es rupestre?, ¿es rock urbano?, ¿es de heavy? Las revistas, dependiendo del redactor, te lo informaban con precisión.
A través de las revistas de rock supo el Can del rompimiento de la súper banda de heavy metal mexicano Luzbel y de la decisión de su vocalista Arturo Huizar de seguir su camino en solitario.
Por cierto, recién se percata el despistado redactor de la similitud del apellido del cantante con la palabra hechicero en inglés.

Se enteró por vía de las revistas, muy probablemente por Banda Roquera, de la aparición de “Pecado Capital”, el primer disco de Arturo en solitario para discos Phoenix y el cual fue grabado en los estudios Quarzo de Tijuana, Baja California.
Un día, caminando por las calles de alguna colonia del entonces Distrito Federal, en un tianguis sobre ruedas, el afortunado perro encontró el mencionado acetato.
Supo, por las revistas, que tenía un ejemplar raro de la grabación. Según Banda Rockera, sólo 34 ejemplares contenían un poster de la banda con las letras de las canciones. No 50, ni 100, sólo 34 y su ejemplar era una de ellas.
De eso platicaba con Malena, una amiga cuyo hermano es organizador de conciertos y que por lo mismo había tenido acceso al cantante, a su disco y a su autógrafo en el poster. Ella no sabía de la rareza del ejemplar que compartía con el perro y pues luego de su charla lo valoró aún más.
“Huizar. Pecado Capital” es un disco con apenas nueve canciones, material más que suficiente para mostrar el talento de quien era el poseedor de una de las voces más poderosas del rock nacional.
El lado A del acetato abre con “Bienvenidos a mi apocalipsis”, letra de Huizar y música de él mismo y de alguien llamado Lagsbarth. La canción es una confesión y en ella se lamenta el autor de no tener amigos en quien confiar. Señala que se ha convertido en un profeta del Juicio Final.
Le sigue, la que para el Perro redactor tal vez sea la mejor canción de Huizar y que le da nombre al álbum: “Pecado capital”.
No desearás a la mujer de tu prójimo
dijo un gran señor
y evitaras que tu cuerpo reviente de ardor.
La desnudas de una sola mirada
pierdes el control
y te imaginas mil formas de poder amarla.
Junto a ella sientes que se estira el aire
no tienes solución
es un foco que te ayuda a descargar la pasión.
Pecado capital
eres tú
son tus piernas que me aprietan
Pecado capital
eres tú,
tu cintura que dulzura
Pecado capital eres tú
es tu boca que succiona
Pecado capital
eres tú uoho, ho.
Le sigue “Aventura”, una canción que no está mala, pero que tampoco es de grandes alturas como las demás que integran la grabación. Cierra la cara del disco Yazmin. Un himno amoroso a la musa del compositor.
El lado B comienza con “Sin tregua”, otra pieza que debería ser un himno del rock nacional, pero que no lo ha logrado por la falta de difusión del valioso material.
No conocían ninguna regla
no respetaban ninguna moral
nacieron de su propio mundo
donde la ley es voluptuosidad.
Sus pieles eran dos calderas
se calentaban sin condición
el toma y daca era su idioma
malabaristas son de su pasión
Exploradores de las formas
de encumbrar la satisfacción
el deseo eran sus vidas
su filosofía es hacer el amor.
Escultores de sus caricias
sus cuerpos son de veneración
total entrega son sus momentos
vivir así es su reventón.
Amantes, sin tregua,
amantes sin temor.
Amantes, sin tregua
amantes sin temor.
Amantes sin condición…
Digna de mención también es “Hagamos un pacto”, tercera canción del lado B de la grabación.
Hagamos un pacto
donde el silencio sea
la forma de comunicar
nuestra insistencia.
Sea instante facto
y lo eterno posea
para transitar
plena la existencia.
Hagamos un pacto
entre tú y yo
donde escribamos
en el cuerpo amor.
Sea ahora en un acto
mientras entre tú y yo
emerge el subsistir
al placer al dolor.
Del menos al más
del nada al total
de la altura abismal
del siempre al jamás
hagamos un pacto.
Del menos al más
del nada al total
de la altura abismal
del siempre al jamás.
Hagamos un pacto.
En fin, un disco con muy buenas canciones.
Supo el perro que Huizar sacó una segunda grabación pero con mucha menor calidad tanto en el aspecto de composición como en el de grabación. Un disco que por malo, merece ser olvidado.
Mención aparte merece la funda, la cual está ilustrada con foto de una chica en lencería de color negro, absolutamente sexy. ¡Guau!







